sábado, 12 de diciembre de 2009
Una francesa deja su herencia a todos los que fueron agradables con ella
La mujer, que falleció a los 86 años, apuntó regularmente los nombres de farmacéuticos, cajeras del supermercado, conductores de autobús, carniceros o enfermeros a quienes estaba agradecida. Su intención era dar una alegría a tantas personas como fuera posible, dijo su abogado. Y cada uno heredará unos 1.200 euros.
Aunque la anciana residía en una vivienda de protección social con un televisor en blanco y negro, dejó una sorprendente herencia de 280.000 euros. Sin embargo, a su entierro, el año pasado, en Dieppe (en el norte de Francia), sólo acudieron una docena de personas.
Detienen en Cancún a un delincuente gracias a sus contactos en FacebookSu página de Facebook recogía fotos espectaculares y estados tan llamativos com
Su página de Facebook recogía fotos espectaculares y estados tan llamativos como "viviendo en el paraíso" o "lo amo". Playas, sol y baile convertían su perfil en uno de los más envidados de la red. Pero Maxi Sopo, un criminal camerunés de 26 años que se escondía en México, cometió el error de infravalorar el poder de la red social.
Adjuntado por error entre sus amigos, se encontraba un ex oficial del Departamento de Justicia estadounidense que ha sido clave para su captura. Los dos hombres se conocieron en Cancún, pero ninguno sabía del currículum del otro. Se encontraron por casualidad en un bar por la noche y Facebook se convirtió, como en muchas otras ocasiones, en un vehículo para mantener el contacto. Sin embargo, la conexión entre estos dos 'amigos' ha servido para la detención del joven, que estaba acusado de fraude bancario en Seattle.
El Departamento de Justica de EEUU suele hacer barridos por diversas redes sociales para ver si consigue algún dato que ayude en sus investigaciones. En el caso de Maxi Sopo, hace unos meses, un agente encontró su perfil. ¿Estado? Privado, pero no su lista de amigos.
El agente empezó a realizar diversas combinaciones con la 'agenda' de Sopo y acabó averiguando que uno de sus amigos estaba ligado al Departamento de Justicia. Le envió un mensaje a través de la red y le pidió que lo llamara por teléfono, el resto... "Nos imaginamos que era una persona en la que podríamos confiar para colaborar con la investigación de forma discreta", aclara el agente.
A partir de ahí, el ex oficial y la red hicieron el resto. Averiguó dónde vivía el fugitivo y pasó la información al departamento de Justicia, quien avisó a las autoridades mexicanas. Sopo fue arrestado el mes pasado diciendo adiós a una vida de libertad y lujos.
Este joven camerunés llegó a EEUU en 2003. Se dedicaba a vender rosas en los bares de Seattle, según los abogados del caso, antes de pasarse al fraude bancario. Cuando se enteró de que los federales le seguían los pasos, alquiló un coche y se dirigió hacia la frontera de México. Eso fue el pasado febrero y hasta ahora, no se había sabido nada de él, salvo en Facebook.
En México estaba viviendo en un apartamento, trabajando en un hotel y disfrutando de las playas, las piscinas y los bares de Cancún. Sopo estaba acusado de dirigir un fraude bancario junto a otro compinche, que fue condenado la semana pasada. Ahora él se enfrenta a una pena de 30 años de cárcel. La actualización de Facebook seguro que podrá esperar.
Detenido cuando regresó a pedir perdón al banco que había intentado atracar
Agentes de la Policía Nacional han detenido a un hombre acusado de intentar robar en una entidad bancaria, de donde se marchó tras negarse los empleados a darle dinero alguno y a la que media hora después regresó para pedir perdón por los hechos. Los agentes le intervinieron una pistola simulada, según informó la Jefatura Superior de Policía en un comunicado.
La detención se produjo sobre las 13.30 horas del miércoles en una entidad bancaria situada en las inmediaciones de la avenida Alfahuir de Valencia. El detenido, un hombre de 63 años, de origen español, presuntamente media hora antes había amenazado con un arma de fuego a los empleados de la entidad bancaria, y al negarse los trabajadores a entregarle el dinero, había abandonado la sucursal.
Los policías fueron alertados sobre las 13.00 horas por la sala 091 de que en una entidad bancaria de Valencia, un hombre había intimidado a los empleados con lo que parecía ser un arma de fuego.
Los agentes se dirigieron al lugar, donde pudieron averiguar que el presunto autor había realizado el hecho a rostro descubierto, así como que, al negarse los empleados a entregarle el dinero, se había marchado. Posteriormente, media hora después, los policías tuvieron conocimiento de que el sospechoso había regresado a la entidad, donde procedieron a su detención y le intervinieron una pistola simulada.
El ahora detenido, sin antecedentes policiales y que este jueves pasó a disposición judicial, había regresado al lugar a pedir disculpas a los empleados por lo que anteriormente había hecho.
Un británico con amnesia disociativa solo es capaz de recordar lo vivido durante las últimas 48 horas
La historia de Andy Wray, ex policía de 32 años, es un buen argumento de película: solo recuerda lo que le ha ocurrido en las últimas 48 horas. La enfermedad que padece Andy se llama amnesia disociativa y está vinculada a episodios de estrés, como sufrir una guerra o una agresión sexual. El caso de Andy es algo diferente: él era un policía muy sociable, pero el suicidio de una adolescente bajo las vías del tren le afectó tanto que tuvo que dejar el cuerpo. Entonces se empleó como supervisor de un hipermercado, donde, al parecer, vivió una etapa tranquila y feliz. En el 2006 montó su propio negocio como mensajero y entonces fue cuando sufrió el shock . Primero se le detectó una pericarditis -inflamación de la membrana que rodea el corazón- y algunas semanas después sufrió tales dolores de cabeza que fue al hospital. Al salir del centro no sabía quién era ni dónde estaba.
Al principio, Andy Wray no recordaba nada de su vida privada, y ahora, tras meses de terapia y el cariño de su mujer Jo y su hija Chloe, recuerda sus últimas 48 horas. También sabe adónde fue la semana pasada, pero no qué hizo -«sé que fui a la playa, pero no qué sucedió»-. A través de notas y con la complicidad de su entorno -su antiguo club de atletismo no solo cuenta con él como secretario, sino que tiene un premio con su nombre-, Andy tiene cada vez más memoria.
La suya es una enfermedad especialmente dura porque la amnesia discrimina las cosas personales: «Sé que la batalla de Hastings -explica Wray al Daily Mail- fue en 1066, pero no puedo recordar nada de la escuela donde yo estudié».
Wray lleva un diario en el que anota lo que siente, y así, de su mujer ha escrito: «Ella es muy guapa y maja, pero no puedo recordar las cosas de las que habla». Y sobre su hija: «Hoy conocí a una niña pequeña llamada Chloe; ellos dicen que es mi hija de ocho meses».
Lo entierran vivo tras declararlo muerto
La incredulidad invadió a la medianoche del viernes a los guardias de seguridad de la empresa minera que se ubica en la zona cuando escuchaban gritos que venían de una tumba del cementerio viejo del lugar.
El hecho inusual alarmó a los dos guardias que cumplían su turno en el plantel. Por temor a que se tratara de algo sobrenatural ignoraron los lamentos que salían de la tumba del joven Isaac Ramírez Pérez, 27, quien había sido enterrado el jueves por la tarde.
Sin embargo, para estar seguros, los guardias hasta en horas de la mañana avisaron a los familiares del fallecido, quien había sido declarado muerto en el Hospital de Occidente después de que se le practicó una cirugía que se supone le provocó la muerte.
La familia llegó hasta el camposanto a las nueve de la mañana del viernes; de inmediato rompieron el mausoleo y sacaron el ataúd.
Su sorpresa fue enorme cuando encontraron el cuerpo sudado. De inmediato avisaron a las autoridades, las que llegaron hasta el lugar para verificar si realmente el joven murió o qué fue lo que ocurrió.
El asombro imperó en toda la comunidad que se volcó de lleno para ser testigos de un caso que ayer mantuvo en expectativa al occidente del país.
Hechos
Según el relato de Francis Ramírez, un hermano del fallecido, Isaac presentaba un dolor fuerte en el estómago, por lo que decidieron trasladarlo hasta el Hospital de Occidente. El dictamen establecía que Isaac Ramírez tenía problemas en la vesícula, por lo que requería de una intervención quirúrgica. El joven fue ingresado a la sala de cirugía de hombres, adonde falleció un día después.
La familia se resignó ante lo inevitable y mientras conseguían recursos para comprar el ataúd y trasladarlo hasta Azacualpa, La Unión, Copán, de donde era originario, su cadáver permaneció dos horas en la morgue del hospital.
El hoy occiso fue velado en su pueblo acompañado por familiares y amigos. El jueves a las dos de la tarde, después de una celebración litúrgica, sus restos fueron trasladados hasta el cementerio viejo que se ubica en San Andrés Minas.
La familia regresó a su casa sin imaginar lo que horas después ocurriría. Los relatos de la familia comentan que cerca de la medianoche los guardias escucharon gritos que provenían del cementerio.
“Un guardia de la empresa minera escuchó cuando mi hermano gritaba en la tumba; con desesperación pedía que lo sacaran de la tumba.
Ellos nos avisaron temprano en la mañana y no dudamos en venir y sacarlo.
Ante este hecho las autoridades llegaron hasta el lugar para corroborar estos hechos. Sin embargo, a pesar que el cuerpo no estaba rígido no presentaba signos vitales.
A las dos de la tarde, agentes de la Dnic llegaron con el fallecido hasta el hospital adonde el médico forense dictaminó que el joven presentó un estado de catalepsia, que es cuando la persona estaba en aparente muerte y sin signos vitales, y que por eso se produjo este hecho.
En conclusión, cuando se evaluó a Ramírez se determinó que él ya había muerto por asfixia.
Descubren 23 años después que no estaba en coma, sino que sufría una parálisis
Rom Houbens no estaba en coma, pero su parálisis le impedía comunicar a sus médicos que sentía. A Houben, que hoy tiene 46 años, le fue diagnosticado erróneamente en 1983 un coma tras sufrir un accidente de tráfico y hace tres años supieron de su consciencia, según informa el Telegraph.
El paciente tuvo un accidente y los médicos creyeron que estaba en coma Houben era un estudiante belga de ingeniería aficionado a las artes marciales cuando tuvo el accidente de coche. Su caso ha salido ahora a la luz gracias a un trabajo publicado por el doctor que le salvó la vida hace tres años, cuando se dio cuenta de que no estaba en coma y que su cerebro funcionaba bien, pero su cuerpo no.
Los médicos que durante todo ese tiempo supervisaron al paciente no fueron capaces de detectar que estaba consciente. La parálisis que sufría, además, le impedía a Houben comunicárselo a los familiares, amigos y colegas que le visitaban en el hospital.
Volvió a la vida 23 años después
En todas y cada una de las visitas médicas fue diagnosticado de forma errónea y por tanto, tuvo que sufrir en silencio. Sólo una evaluación de su caso 23 años después y por doctores de la Universidad de Lieja sacó a la luz que su cerebro estaba funcionando con normalidad, pese a su parálisis.
Un neurólogo de la Universidad de Lieja descubrió que era consciente Gracias a la terapia, ahora Houben puede escribir mensajes en un ordenador y leer libros. Ha contado que cuando se despertó tras el accidente se dio cuenta de que no controlaba su cuerpo. "Yo gritaba, pero no salía nada de voz", ha contado.
"Sólo yo se lo que he sufrido cuando los doctores y las enfermeras intentaban comunicarse conmigo sin exito hasta que perdieron toda la esperanza".
El caso de Houben no es único
Fue como volver a nacer "Nunca olvidaré el día en que se dieron cuenta del error", ha explicado, " fue como volver a nacer. Hasta ese día sólo podía soñar con una vida mejor. La palabra frustración se queda corta para describir lo que he sentido estos años".
El neurólogo Steven Lureys fue quien dirigió la revisión del caso de Houben y cree que su caso no es único. Houbens permanece ingresado en una unidad de cuidados intensivos junto a Bruselas, en Bélgica.
Confunden el cadáver de un vecino en un balcón con un disfraz para Halloween
Los vecinos de una urbanización de Los Ángeles confundieron el cadáver de un vecino que llevaba al menos cuatro días con decoración de Halloween, según informó el diario Los Ángeles Times.
El cuerpo en descomposición de Mostafa Mahmoud Zayed, de 75 años, presentaba un disparo en un ojo y estaba inerte caído sobre una silla en el balcón de su apartamento situado en un tercer piso y a la vista del resto de los residentes en el complejo.
La proximidad de la fiesta de Halloween, que tiene lugar a final de este mes, hizo pensar a los vecinos que la escena formaba parte de la habitual estética macabra con la que se acostumbra a decorar las casas en EE UU para celebrar la noche de brujas, por lo que nadie llamó a la policía.
Algunas personas aseguraron que no se molestaron en alertar a las autoridades porque "parecía un muñeco de Halloween", según el testimonio de un reportero de una cadena local quien vio la escena antes de que la policía retirara el cadáver y confirmó que "no parecía real". Los médicos forenses fueron avisados del incidente en la tarde del jueves y examinarán el cadáver para conocer la causa de la muerte.