sábado 19 de diciembre de 2009
Apuesta a su esposa en un juego de cartas y la pierde.
Cadáver pasó meses en una cama a pesar de visitas
WILMINGTON, Carolina del Norte, EE.UU. -- El cadáver de una anciana permaneció en su cama durante unos ocho meses a pesar de que las personas encargadas de su cuidado la visitaban a diario y aseaban la casa, dijeron las autoridades el miércoles.
La policía investigaba la muerte sospechosa de Blanche Matilda Roth tras el hallazgo del cadáver en Wilmington, un suburbio sobre la costa de este estado del sur, luego de una llamada telefónica a emergencias.
El agente Charles Smith dijo que Roth probablemente murió en mayo. En septiembre hubiera cumplido 88 años. Una persona, cuya identidad se mantiene en reserva, llamó al teléfono de emergencias 911 para denunciar que una anciana en la casa estaba inconsciente y no respiraba.
Smith dijo que había personas que entraban y salían diariamente de la casa, situada en una calle de escaso tránsito. No aclaró si eran familiares, pero dijo que no eran enfermeros. Según un vecino, en la casa vivían otras cuatro personas.
No denunciar una muerte es un delito en Carolina del Norte.
Smith dijo que la casa estaba muy limpia. Añadió que el servicio social no había pedido información a la policía sobre Roth.
La policía aguardaba los resultados de una autopsia para determinar la causa de muerte.
lunes 14 de diciembre de 2009
Matemático crea la fórmula perfecta para estacionar un auto
Una fórmula aún más misteriosa que el enigma de por qué las mujeres no pueden estacionarse o por qué los hombres son físicamente incapaces de pedir direcciones, es revelada por el matemático Simon Blackburn del Royal Holloway College en la Universidad de Londres en colaboración con Vauxhall Motors.
Se trata de la fórmula perfecta para estacionar un vehículo [PDF], utilizando algunos principios sobre círculos y el teorema de Pitágoras, una ecuación que tiene por objetivo mostrar la mejor manera de estacionar un coche en un espacio de estacionamiento en paralelo sin problemas de circulación.
La fórmula fue desarrollada después de que una encuesta de Vauxhall mostró que el 57% de las personas carecían de la confianza en su capacidad para estacionarse y el 32% prefería buscar un lugar lejos o un costoso estacionamiento, simplemente para evitar las maniobras de un espacio complicado.
“Estacionar el coche es algo que la mayoría de nosotros lo hacemos a diario y a veces nos frustramos al no conseguirlo… esta fue la oportunidad perfecta para demostrar cómo podemos aplicar las matemáticas para entender algo que todos compartimos” dijo Blackburn.
El profesor Blackburn demuestra sin problemas la geometría de estacionarse, basádose en la distancia entre ejes de un coche y el espacio mínimo para meter el auto. La formula comienza utilizando el radio del círculo de giro de un coche y la distancia entre la parte delantera del vehículo y las ruedas traseras. Luego, utilizando la longitud de la nariz del auto y la anchura de un coche al lado, la fórmula puede decir exactamente qué tan grande debe ser el espacio para que el coche entre. Mediante la aplicación de estas directrices de aparcamiento también se puede saber exactamente cuándo girar el volante para tener un estacionamiento perfecto.
Interesante sin duda, pero si te resulta muy complicada la fórmula, aquí hay otra de la Dra. Rebecca Hoyle de la Universidad de Surrey desarrollada en el 2003.
sábado 12 de diciembre de 2009
¿Tienes un mal recuerdo? Puedes borrarlo
nvestigadores estadounidenses han encontrado una forma de bloquear los malos recuerdos del pasado que pueden tener las personas. Según aseguran, borrar estos recuerdos se lograría con una simple terapía y sin la necesidad de tomar medicamentos.
Antes de que los recuerdos sean almacenados, se puede modificar Los científicos apuntan que en estudios anteriores era imprescindible tomar ciertos medicamentos que bloqueaban los recuerdos negativos, aunque sin lograr un resultado duradero. Además, sobre las terapias que se aplican actualmente, indican que entienden la memoria como algo permanente y que, a pesar de lograr en cierto casos eliminar algunos recuerdos, éstos pueden volver a aparecer en algunas situaciones de estrés.
Estos investigadores han demostrado que reactivando la memoria -al mostrar objetos que estimulan un recuerdo aterrador- abren una 'ventana de tiempo' específica en la cual el recuerdo puede ser editado antes de almacenarlo nuevamente. "Antes de que los recuerdos sean almacenados, hay un período en el cual son susceptibles de ser trastocados", dijo Elizabeth Phelps de la Universidad de Nueva York.
Una ventana del tiempo
Así, los malos recuerdos pueden ser modificados o consolidados, pero sólo durante la 'ventana de tiempo' específica que se produce justo después de que se invoca ese recuerdo aterrador, entre 10 minutos después de invocarlo y seis horas más tarde, cuando el recuerdo vuelve a ser almacenado en el cerebro.
Los científicos aplicaron estos descubrimientos a personas en el laboratorio, pero no pueden ser aplicados de forma inmediata en personas con problemas de ansiedad severos, como el trastorno de estrés postraumático.
Desenterró a su mujer, la llevó a casa y durmió cinco años junto a su cadáver
Un vietnamita de 55 años desenterró el cuerpo de su esposa y durmió a su lado durante cinco años porque quería abrazarla en la cama, según informó el jueves un diario local digital.
La vistió y se la llevó a su camaEl hombre, de una pequeña localidad de la provincia de Quang Nam, en el centro de Vietnam, abrió la tumba de su esposa en 2004, moldeó arcilla alrededor de sus restos para darle la figura de una mujer, la vistió y la llevó a su cama, señaló Vietnamnet.vn.
El marido, llamado Le Van, informó al diario digital que comenzó a dormir sobre la tumba de su esposa tras su muerte en 2003, pero que cerca de 20 meses después, debido a la lluvia, el viento y el frío, decidió cavar un túnel para "dormir con ella".
No soy como las personas normalesSin embargo, cuando sus hijos se enteraron de lo que hacía, impidieron que el hombre visitara la tumba. Pero una noche en noviembre de 2004, Van desenterró los restos de su esposa y los llevó a su casa, según Vietnamnet, que publicó una fotografía de Van con la figura de su mujer, que aún se encuentra en su casa.
El padre, que tiene siete hijos, declaró que sus vecinos no se atrevieron en estos años a acercarse a su casa. "Soy una persona que hace las cosas de manera diferente. No soy como las personas normales", dijo Van.
Una niña intentó vender a su abuela en eBay
La pasada semana una nueva oferta revolucionó a los usuarios de la web de compras on line eBay. La foto de una mujer mayor iba acompañada del anuncio que la ofrecía en subasta.
En dicho anuncio, escrito por su nieta, se describían las virtudes y defectos de la mujer en cuestión; y como reza la política de ventas del site, la honestidad en cuanto a la valoración de los productos ofertados es esencial. Es por ello que en la mencionada descripción podía leerse: "muy quejica y molesta"; aunque al mismo tiempo se añadía, "adorable".
Zoe Pemberton es la responsable de la iniciativa, como informan desde la edición digital del Daily Mail. Con tan sólo 10 años, esta niña inglesa decidió que quizá su abuela, de 61 años de edad, estaría más cómoda en otra familia.
Zoe no quería vender a su abuela, pero si quería encontrar a alguien que pudiera cuidarla
La idea se le ocurrió después de que la mujer regresara del hospital en el que se le había tratado de una lesión en la rodilla que le causa muchos dolores. Debido a las molestias, la mujer necesita la atención constante de su hijo y su nieta.
Parece que la pequeña estaba ya algo cansada de tener que llevarle bebida, comida y estar constantemente pendiente de su abuela y no dudó, a pesar de su corta edad, en ayudarse de Internet para buscar una solución que pudiera ser positiva para ambas.
La propia Zoe declaró, "Me estaba molestando y se quejaba todo el tiempo. Así que se me ocurrió que podía ponerla en eBay".
El padre de la menor, Thomas Pemberton, de 31 años de edad, es soltero y se encarga del cuidado de ésta y del de la abuela; los tres residen en Clacton, Essex (Reino Unido).
Pemberton asegura que sólo se trata de una broma de la pequeña y ha querido dar explicaciones acerca del comportamiento de su hija: "Zoe no quería vender a su abuela, pero si quería encontrar a alguien que pudiera cuidarla. Y eso es algo muy dulce, que ha hecho sonreír a mi madre", ha contado.
Lo que empezó como una broma terminó con una oferta que superó las 20.000 libras (unos 22.000 euros). "No sabía cuánto me ofrecerían, 99 peniques quizá", cuenta la niña. Aunque, como es lógico, la web enseguida retiró la subasta, ya que la puesta en venta de personas constituye una grave infracción a su política.
El padre declaró que les sorprendió muchísimo comprobar que alguien estaba dispuesto a pagar ese dinero por su madre. Sin embargo, a la que no le sorprendió en absoluto fue a la abuela, a quien esa cifra le supo a poco, ya que, como asegura, "ella vale millones".
"Mi última carta: me fusilan hoy"
¿Qué escribiríamos si supiéramos que nos van a fusilar dentro de unas horas? ¿Qué mensajes dejar a los seres queridos, al mundo, a la posteridad? ¿Qué horrores de esos momentos postreros conjuraríamos, qué cuentas trataríamos de ajustar con la vida, qué arrepentimientos, despedidas, recuerdos o desafíos plasmaríamos en el papel? ¿Cómo sería nuestra última carta? "A las 4 me van a fusilar. Si vieras lo calmado que estoy, mamá querida", escribió Robert Busillet, de 19 años, en la prisión de Fresnes en 1941. "Vive, tienes que vivir", anotó otro reo para su amada antes de caer bajo las balas de los nazis. "No tengo miedo, no es mi costumbre", fue el último, valiente mensaje a su familia del rehén Michel Dabat, abatido por el pelotón de fusilamiento en Nantes. Vivir a muerte (Barril & Barral, 2009), un libro conmovedor, imposible de leer sin que en más de una ocasión se inunden los ojos de lágrimas -"voy a llevar en el pecho vuestras fotos para que me acompañen en el ataúd", "mi alegría más grande sería que pensaras en mí lo menos posible y que rehagas tu vida", "besos grandes, besos como sólo podemos dar cuando son los últimos", "me gustaría que cuando el niño fuera mayor le habléis mucho de mí", "no te olvides de mis zapatos, los llevé a arreglar, se los das a Maurice"-, recoge un centenar de cartas de resistentes de Francia, franceses y extranjeros -hay un español-, que sufrieron la pena capital, la mayoría fusilados por los nazis (muchos como rehenes), aunque alguno en la guillotina o decapitado por hacha en Alemania. Dos son de mujeres. Todas fueron escritas entre 1941 y 1944.
En algunos textos se percibe el horror de las últimas horas de espera
Los condenados suelen pedir a sus parejas que rehagan sus vidas
Las cartas, un camposanto de vidas truncadas donde aletea aún el eco terrible del tiro de gracia y por el que uno discurre atribulado hasta el quebranto, están todas documentadas en el libro, con el nombre del remitente y una semblanza biográfica. Desprenden los textos, escritos en la situación más angustiosa y límite que puede afrontar un ser humano, un torbellino de emociones: amor, coraje, esperanza, orgullo, ternura. También, una urgencia, lógica, y una implícita mirada al gran misterio de la muerte.
La mayoría de los condenados se disculpa por el dolor que, involuntariamente, va a causar a sus seres queridos. Tratan de tranquilizarlos, mostrando valor, resignación, serenidad o sosiego. Deseamos que fuera eso lo que en realidad sentían. "No he sufrido antes y ya no más después, por supuesto", "pasamos el tiempo contando chistes", "siempre soñé, mira tú por dónde, morir de pie un día en que el sol brillara". La última frase la escribe Fernand Zelnikov, empleado de peletería parisiense de origen judío ruso, que participó en varios atentados contra soldados alemanes. Por su parte, el rehén Bernard Grinbaum anota poco antes de ser pasado por las armas, con lermontoviano desdén: "Bah, no importa".
Es una constante en los hombres con pareja pedir a ésta que rehaga su vida: "Te deseo que encuentres un buen proletario digno de ti", escribe a su mujer el tornero comunista y combatiente clandestino Maurice, que reconoce: "Es duro decir esto porque estoy celoso aun ante la muerte".
El humor y la ironía brillan por su ausencia; en cambio, abundan el patriotismo y la religión. Hay reos de todas las clases sociales y profesiones, incluso un abad. Las cartas son remitidas por las autoridades después de la ejecución. Una del libro lleva un mensaje secreto en código. Varias son enviadas clandestinamente, incluso lanzadas por encima de los muros de la cárcel.
En algunas cartas leemos desesperación, rabia, miedo, odio o afán de revancha. "Vengadme", escribe el judío Simon Fryd, que ha atacado con granadas a un destacamento de la Wehrmacht. Otros perdonan; Émile Bertrand escribe: "He cumplido con mi deber, sólo siento, y de todo corazón, haber matado". Guy Môquet, detenido por pegar carteles y al que fusilan con 17 años, escribe a su Odette: "Siento no haber podido tener lo que me prometiste". No es el más joven. Henri Fertet cuenta 16, pero mucho valor: "No quiero venda en los ojos ni que me aten".
Pese a que todos tratan piadosamente de hurtar los detalles escabrosos, en algunas misivas se percibe la provisionalidad atroz de las últimas horas: "Te escribo de pie, a la luz que pasa a través de la mirilla"; "mi escritura es quizá un poco temblorosa, pero es que tengo un lápiz muy pequeño"; "te escribo sobre un cubo nauseabundo"; "sed fuertes como lo seré yo cuando las balas me sacudan"; "vienen a buscarnos".
Se traslucen dudas: "Creo que voy a morir con valor", "creo que todo irá bien" (!) "y sabré morir como un hombre"; "tengo mucho coraje, pero estoy un poco nervioso". Algunos tratan de ser prácticos: "Dejo mi chaqueta de cuero, trata de recuperarla". Uno incluso recuerda devolver los volúmenes de La Pléiade prestados. "Haz editar mis poemas", escribe el líder partisano de origen armenio Missak Manouchian. Hay verdaderos testamentos. Otros filosofan. Predomina la contención pero hay anotaciones desgarradoras: "Hallaré valor pensando en tu amor"; "sabes que alguna vez hemos discutido, pero te quería mucho". "Un último largo, largo beso en tus labios", escribe el maquisard Paul Meyer a su mujer. Y otro a la suya: "Lamento profundamente no haberte hecho feliz".